La nueva clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) y el dolor crónico.

La nueva clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) y el dolor crónico.

EDITORIAL/ DOI: 10.20986/resed.2019.3752/2019

RESED (Revista de la Sociedad Española del Dolor)

Desde que en mayo de 2019 la Organización Mundial de la Salud lanzase la nueva clasificación internacional de enfermedades CIE-11, y se introdujeron conceptos nuevos taxonómicos relacionados con las patologías que cursan con dolor crónico, se han abierto grandes oportunidades para la mejora de la atención, estudio y seguimiento de los pacientes con dolor. La OMS ha seguido un proceso de asesoramiento a través de grupos de trabajo de las distintas patologías para contrastar, incluir mejoras y avanzar hacia una definición de las enfermedades ajustadas a los nuevos tiempos y conocimientos científicos. La IASP ha asesorado a la OMS mediante la creación de la Task Force for the Classification of Chronic Pain, compuesta por expertos mundiales en dolor crónico que han buscado una nueva clasificación pragmática, transversal con el fin de tener utilidad en medicina del dolor especializada, así como en atención primaria y con un enfoque taxonómico por prioridades: primero la etiología, seguido del mecanismo fisiopatológico y por último el área anatómica. Se han publicado en la revista Pain, en el año 2019, diez artículos que resumen las conclusiones de esta nueva clasificación.
La nueva clasificación divide el dolor crónico en siete grupos: dolor crónico primario, dolor crónico por cáncer, dolor crónico postquirúrgico o postraumático, dolor crónico neuropático, dolor orofacial y cefalea, dolor visceral crónico y dolor crónico musculoesquelético. La primera implicación práctica es que define de forma separada dos entidades: el dolor crónico primario (caracterizado por alteración funcional o estrés emocional no explicable por otra causa) y se plantea como una enfermedad en sí misma; y el dolor crónico secundario, que es una entidad donde el dolor es un síntoma de una condición clínica subyacente. Entre las novedades del CIE-11: se incluye al dolor crónico oncológico que tiene un tratamiento de especificidad, al igual que el dolor postquirúrgico o postraumático, el dolor orofacial y cefalea se clasifican en consonancia con la clasificación ICHD-3 (International Clasification Headache Diseases), el dolor crónico musculoesquelético secundario se define como el que afecta a las estructuras como tendones, músculos y huesos, ya sea debido a inflación, cambios crónicos en su estructura o por alteración de la función biomecánica secundaria a enfermedades del sistema nervioso.
Es de vital importancia la distinción que se hace entre este grupo de dolor crónico musculoesquelético frente al dolor crónico primario, en el que se incluyen entidades como el dolor extendido crónico (Chronic Widespread Pain), fibromialgia y el dolor crónico musculoesquelético, que se denominaba como “no específico” en clasificaciones previas. También pertenecen a este grupo de dolor crónico primario el dolor crónico pélvico, las cefaleas primarias y el síndrome de colon irritable.
Cada grupo de dolor tiene asignado unos criterios diagnósticos y una selección de subcategorías de dolor crónico. Se define como dolor crónico aquel que tiene una duración más allá de los tres meses como criterio de temporalidad. Esta definición sencilla permite que el dolor crónico sea claramente reconocible independientemente de otros descriptores como la intensidad del dolor, el impacto en la funcionalidad y el distrés relacionado con el dolor.
Cuando se evalúa la necesidad de una nueva clasificación de dolor crónico debemos pensar en todas las implicaciones que se generan:


a) El estudio del dolor crónico es relativamente reciente y, por lo tanto, cambiante en el tiempo. Nos hemos movido desde el concepto de síntoma al de enfermedad, y precisa de una definición concreta.

b) La unificación de criterios es fundamental para establecer fenotipos más uniformes que den validez externa a las investigaciones que se realizan en dolor crónico, minimizando los sesgos inducidos por clasificaciones menos específicas.

c) Es el lenguaje común internacional usado por todos los profesionales sanitarios implicados en la asistencia sanitaria, así como los gestores sanitarios y de planificación sanitaria. Por tanto, tiene un impacto socioeconómico que abarca más allá del plano asistencial clínico alcanzando niveles de planificación económica. d) Tiene implicaciones médico-legales al separar entidades que, aunque puedan tener fisiopatología parecida, no la tienen etiológica (por ejemplo el dolor crónico postquirúrgico y el dolor crónico postraumático). e) El dolor crónico es un proceso prevalente, con penetrancia elevada en atención primaria, por lo que precisa de un sistema de clasificación sencillo y eficiente que refleje la práctica clínica diaria y que resuelva clasificaciones ambiguas como el término: “no específico”. La transversalidad en la atención sanitaria en dolor crónico se inicia desde la clasificación diagnóstica. f) Una clasificación en árbol permite el establecimiento de grupos principales y subcategorías diagnósticas que permiten avanzar hacia la especificidad del diagnóstico sin perder el contexto fisiopatogénico.
Todo cambio implica una oportunidad de mejora. En el campo de la medicina del dolor crónico puede suponer un gran paso en el reconocimiento de una enfermedad prevalente, con un avance en la adecuación diagnóstica uniforme que mejore el tratamiento de los pacientes con dolor crónico.
Si tienes miedo, no puedes avanzar (Malala Yousafzai).

C. Margarit Vocal de la SED. Representante IASP
Correspondencia: César Margarit cmartarit69@gmail.com

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  1. Nugraha B, Gutenbrunner C, Barke A, Karst M, Schiller J, Schäfer P, et al; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: functioning properties of chronic pain. Pain. 2019;160(1):88-94. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001433. 2. Smith BH, Fors EA, Korwisi B, Barke A, Cameron P, Colvin L, et al; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: applicability in primary care. Pain. 2019;160(1):83-7. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001360. 3. Perrot S, Cohen M, Barke A, Korwisi B, Rief W, Treede RD; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic secondary musculoskeletal pain. Pain. 2019;160(1):77-82. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001389.  4. Aziz Q, Giamberardino MA, Barke A, Korwisi B, Baranowski AP, Wesselmann U, et al; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic secondary visceral pain. Pain. 2019;160(1):69-76. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001362.  5. Benoliel R, Svensson P, Evers S, Wang SJ, Barke A, Korwisi B, et al; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic secondary headache or orofacial pain. Pain. 2019;160(1):60-8. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001435. 6. Scholz J, Finnerup NB, Attal N, Aziz Q, Baron R, Bennett MI, et al; Classification Committee of the Neuropathic Pain Special Interest Group (NeuPSIG). The IASP classification of chronic pain for ICD11: chronic neuropathic pain. Pain. 2019;160(1):53-9. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001384.  7. Schug SA, Lavand’homme P, Barke A, Korwisi B, Rief W, Treede RD; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic postsurgical or posttraumatic pain. Pain. 2019;160(1):45-52. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001413. 8. Bennett MI, Kaasa S, Barke A, Korwisi B, Rief W, Treede RD; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic cancer-related pain. Pain. 2019;160(1):38-44. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001363. 9. Nicholas M, Vlaeyen JWS, Rief W, Barke A, Aziz Q, Benoliel R, et al; IASP Taskforce for the Classification of Chronic Pain. The IASP classification of chronic pain for ICD-11: chronic primary pain. Pain. 2019;160(1):28-37. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001390.  10. Treede RD, Rief W, Barke A, Aziz Q, Bennett MI, Benoliel R, et al. Chronic pain as a symptom or a disease: the IASP Classification of Chronic Pain for the International Classification of Diseases (ICD-11). Pain. 2019;160(1):19-27. DOI: 10.1097/j.pain.0000000000001384.  11. http://www.who.int/classifications/icd/revision/en/.

Vía RESED (Revista de la Sociedad Española del Dolor)

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El dolor es la segunda causa de consulta en Atención Primaria

En España, el dolor es la segunda causa de consulta en Atención Primaria, más del  50% son consultas por dolor crónico.

El dolor agudo es un síntoma, pero el dolor crónico constituye una verdadera enfermedad, la cual esta considerada como un problema de salud pública a nivel mundial y es la causa más frecuente de sufrimiento y discapacidad.

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Ejercicios contra el dolor

Son muchas las técnicas utilizadas en rehabilitación para la mejora de distintos tipos de dolor:

  • Estiramientos: dirigidos por un fisioterapeuta. Se ajustan a la evaluación inicial donde el personal médico revisa las condiciones físicas y las lesiones del paciente con dolor crónico.
  • Eficiencia doméstica: el terapeuta repasa las tareas domésticas que normalmente realiza el paciente. Después le enseña cómo debe realizarlas correctamente para reducir el esfuerzo necesario, acabar antes, evitar que empeore alguna de sus lesiones, o incluso enseñándole a realizar algunas de ellas como si fueran ejercicios de rehabilitación del dolor crónico. Debe aprender la postura correcta a la hora de sentarse y levantarse, los descansos que tiene que hacer y cómo tiene que hacerlos cuando efectúa tareas repetitivas, cómo puede coger y utilizar una fregona o un cepillo de barrer de forma más saludable, cómo entrar y salir de un vehículo sin empeorar una lesión cervical, que causa dolor crónico en el cuello o la espalda, cómo vestirse sin hacerse daño, hacer la cama, o desempeñar cualquier trabajo que realice el paciente con dolor crónico.
  • Rehabilitación física: durante el tratamiento del dolor crónico los fisioterapeutas enseñan al paciente a respirar adecuadamente durante el ejercicio, y a fortalecer, estirar y relajar el cuerpo, incidiendo sobre todo en la parte donde sienten dolor. Además, se aseguran de explicar al paciente qué movimientos deben realizar con cuidado en su vida normal y cuáles no deben hacer.
  • Rehabilitación a través del ocio: los terapeutas enseñan al paciente a incluir actividades de ocio y entretenimiento entre sus tareas normales. Además les enseñan a mejorar su capacidad para relacionarse con los demás y establecer nuevas actividades mientras se divierten.
  • Actividades adicionales: cualquier actividad que pueda ayudar al paciente durante el tratamiento del dolor crónico y posteriormente en su vida normal. Desde clases de Pilates a sesiones de yoga, masajes, ejercicios para calmarse, gestión del nerviosismo, y muchas otras, de entre las cuales el terapeuta ayudará al paciente a elegir las que más necesita y mejor se adaptan al dolor crónico.
  • Terapia grupal: reuniones de grupo con otras personas que sufren dolor crónico. Los pacientes comparten sus emociones y encuentran la comprensión de otras personas que entienden su sufrimiento. El apoyo recíproco entre los participantes en el grupo de apoyo motiva a los pacientes para esforzarse durante el tratamiento del dolor crónico en los centros de rehabilitación. A veces también se recibe a expertos que dan discursos explicando temas de interés para los pacientes sobre el manejo del dolor crónico.

Aparte de las terapias basada en los ejercicios los rehabilitadores complementan los procesos con técnicas mecánicas como:

  • Crioterapia: consiste en la aplicación de frío en la zona afectada.
  • Electroterapia: consiste en la aplicación de determinados estímulos físicos generados por una corriente eléctrica, que consigue desencadenar una respuesta fisiológica, que va a provocar un efecto terapéutico.
  • Ultrasonoterapia: se basa en la aplicación de vibraciones sonoras superiores a 20.000Hz. Siempre teniendo en cuenta la fase en la que se encuentra la patología, el ultrasonido se utiliza para el tratamiento de partes blandas: reabsorción de edemas, lesiones ligamentosas, tendinitis, capsulitis, lumbalgias, ciáticas…
  • Termoterapia: consiste en la aplicación de calor en diferentes grados con fines terapéuticos
  • Cinesiterapia: tratamiento a través del movimiento. Es la base de la rehabilitación. Esta técnica la podemos dividir en dos partes:
    • Cinesiterapia pasiva es la técnica en la que el paciente no participa voluntariamente en el movimiento. Estimula los tejidos afectados y ayuda a mejorar la amplitud de movimiento de las articulaciones. Evita atrofias musculares, aumenta el riego sanguíneo y agiliza el proceso de recuperación.
    • En la cinesiterapia activa el paciente participa con movimientos voluntarios.

Articulo de https://www.dolor.com/ejercicios-contra-el-dolor.html


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