Juan Antonio, Atleta.

 

IMG-20150303-WA00081Subcampeón de España juvenil de 5000 metros lisos en 2005, Campeón de España Junior de 10000 en 2007, Subcampeón de España Promesa de 10000 en 2010. Por aquel entonces, su marca personal estaba en 28 minutos 53 segundos para esos 10000 metros. Sin embargo, “cuando empezaron los dolores, apenas podía aguantar corriendo 20 minutos seguidos”.

Estas son las palabras de Juan Antonio Pérez, una joven gran promesa dentro del atletismonacional. Procedente de Ciudad Real, este atleta se vino a Madrid a entrenar hace ya unos años al Centro de Alto Rendimiento de la capital y dedicarse a este deporte de manera profesional. Su trayectoria auguraba un futuro prometedor hasta que un día empezó a quejarse de la cadera. “Se me cargaban las lumbares y los médicos me dijeron que presentaba una pequeña dismetría: tengo la cadera ligeramente más alta de un lado que del otro”. Tras estudiar su pisada, los médicos le hicieron llevar unas plantillas para intentar corregirla pero a partir de ahí empezaron las molestias. “Empecé a tener dolor de espalda y en las rodillas” asegura Juan Antonio, que tuvo que finalmente tuvo que dejar de entrenar y regresar a Ciudad Real.

Durante dos años este deportista estuvo visitando distintos médicos que le pasaban el problema a otros fisioterapeutas sin encontrar solución a sus dolores. Tras hacerse cientos de resonancias que no daban con la clave del problema, a comienzos del verano pasado, un amigo le habló del fisioterapeuta José Manuel Cobo López, perteneciente al grupo de intervención de Clinalgia, que le recomendó los tratamientos con ozonoterapia que el doctor Javier Hidalgo ofrecía en Granada.

Una vez allí, Javier le explicó cómo las plantillas habían modificado su forma de pisar cambiando toda la biomecánica de la pierna y produciéndole dolor. “Con la plantilla pisaba mal y eso descompensó mi musculatura haciendo que empezaran a trabajar músculos que no estaban preparados para ello, y me empezó a doler todo el cuerpo, desde la espalda hasta el pie”. Gracias al efecto del ozono Juan Antonio comenzó a recuperar toda esa musculatura que estaba coartada por el dolor. “Gracias a Clinalgia pude volver a correr. A diferencia del resto de médicos que se centraban en recuperar la rodilla, Javier entendió que era toda la cadena muscular lo que estaba mal y por eso me curé.”.

En apenas unos meses, tras no más de 6 sesiones aplicando el ozono sobre las lumbares y la rodilla, Juan Antonio regresó a los entrenamientos. “En Octubre ya estaba corriendo de nuevo. Volví a Madrid y este fin de semana, sin ir más lejos, he quedado 5º español dentro del campeonato de España de Clubes” afirma entusiasmado. “De hecho. el próximo 15 de marzo se celebra el campeonato individual y creo que tengo posibilidades de colarme entre los seis primeros y conseguir ir así al campeonato del mundo“. Desde Clinalgia esperamos que así sea y que el proceso de recuperación de Juan Antonio se convierta en el de muchos deportistas más que como él digan adiós al dolor de una vez por todas.


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